En Arabia Saudita una mujer no puede conducir, ni viajar sola. Tampoco puede aperecer en público si no es cubierta de la cabeza a los pies, con un velo negro: la abaya. Las leyes saudíes obligan a las mujeres a obtener el permiso de un tutor legal masculino (un padre, un marido e incluso un hijo) para trabajar, viajar, estudiar, casarse u obtener cuidados médicos, tal como denunció Human Rights Watch (HRW), en su informe de abril de 2008.